
¿PUEDE
LA CAPACITACIÓN IMPACTAR
EN
LOS PROBLEMAS DE SALUD ORGANIZACIONAL?
Por Susana Gayón y Flor García
EL
ENTORNO
La globalización está afectando profundamente a las organizaciones
en todo el mundo. No es exagerado pensar que la globalización produce
una competencia tan extrema entre estas, que en ocasiones ya no se busca sobresalir
sino tan sólo sobrevivir en el mercado. Lo vertiginoso de estos cambios
ha hecho aún más difícil la adaptación de éstas
a las nuevas condiciones imperantes en el terreno económico. Además
no se vislumbra en el horizonte un cambio de esta tendencia holista, por el
contrario parece que ha llegado para quedarse y de hecho acelerar está
espiral hasta niveles insospechados
Si este panorama no fuera por si mismo impresionante, cabe subrayar que las
organizaciones están integradas por personas, así que son éstas
en realidad quienes están tanto en competencia extrema como en presión
excesiva prácticamente todo el tiempo. Grandes implicaciones deben
tener ambos hechos. ¿Qué implica el que las personas estén
permanentemente sometidas a competencia y presión superlativa?
LOS EFECTOS
Lo más importante para una organización debe ser su gente en
tanto que a partir del trabajo, el esfuerzo y la creatividad del empleado,
la institución puede alcanzar sus objetivos. Sin embargo, como se mencionó
anteriormente, en la actualidad las personas que colaboran en las empresas
se encuentran sometidas a grandes presiones y a su vez están expuestas
a una serie de factores negativos tanto dentro del ambiente laboral como en
su vida personal.
Existen una gran cantidad de factores a los que se ve expuesta la gente dentro
de las organizaciones, entre estos pueden destacarse los problemas económicos,
las largas jornadas de trabajo, los problemas laborales, el temor a perder
el empleo, etc. Estos, tienden a provocar en las personas elevados índices
de estrés, angustia, estados neuróticos, depresión; incluso
enfermedades físicas. Más en realidad muchos de estos trastornos
son provocados no sólo por la existencia de los factores señalados
sino por un deficiente manejo de tales situaciones y condiciones, que como
se ha mencionado parecen ser más permanentes que pasajeros.
Organizaciones como la OMS (Organización Mundial de la Salud) y la
OIT (Organización Internacional del trabajo) hacen referencia al impacto
que tiene la depresión y el estrés causados por conflictos laborales
y calculan que dentro de diez años van a ser las enfermedades de mayor
severidad.
Estos factores negativos, llevan a la persona a caer en enfermedades y problemas
tales como el ausentismo, una disminución en la motivación,
en la productividad y en la creatividad, lentitud en el trabajo, impuntualidad,
entre muchos otros , que finalmente culmina con pérdidas para la empresa.
Pero ... ¿Qué puede hacer la empresa para evitar y solucionar
estos problemas?
Alégale
ALGUNAS
OPCIONES
Ante las empresas se presentan diversas opciones para enfrentar este reto
monumental. Unas, tendientes a esperar que el movimiento de globalización
se detenga. Es decir, que los diversos esfuerzos de organizaciones no gubernamentales,
intelectuales, grupos sociales y gobiernos de algunos países tengan
éxito en sus protestas y propaganda en contra de la multicitada globalización.
No obstante, a pesar de las propuestas manifestadas de los autonombrados globalifóbicos,
se observa que esta condición socio-económica mundial ha ido
aumentando vertiginosamente y no se vislumbra, a ningún plazo, que
se detenga.
Por lo anterior, analizar otras opciones podría resultar lo más
sensato. Como aquellas donde se acepta que la globalización es una
condición de operación de las organizaciones laborales contemporáneas
y donde resultaría conveniente encontrar las formas más pertinentes
para que la afectación de las organizaciones y de sus empleados se
aminore. En otras palabras, buscar una preparación más adecuada
para hacer frente a un ambiente interior y exterior de alta presión
y alta incertidumbre.
Por supuesto, dicha preparación implica aspectos organizacionales tanto
administrativos como de procesos operativos de negocios, pero sobre todo y
principalmente, la preparación del personal que la integra, tanto para
ser en general más capaz como para responder de una forma más
pertinente a las presiones emocionales que tanto minan el desempeño
personal e institucional.
Si
bien la capacitación tradicional ha ofrecido sus servicios para el
desarrollo de los empleados, así como para conseguir un desenvolvimiento
más sano en aspectos extralaborales de los capacitandos, es importante
cuestionar si esfuerzos como el de las diferentes conferencias y diversos
cursos sobre temas relacionados con la emocionalidad, los conflictos o el
manejo del estrés, cubren el magnífico reto de hacer frente
a los desordenes de salud física y emocional que parecen el signo de
los tiempos en que vivimos.Por ejemplo, los cursos contra el estrés
que buscan disminuirlo a través de métodos y técnicas
como la relajación, masajes, manejo de la respiración, etc.
tienen tanto efectos positivos como negativos.
Desde un punto de vista positivo los cursos antiestrés proveen a los
trabajadores de algunas técnicas para la disminución del estrés
que les afecta en el momento, pueden darle a conocer a los trabajadores las
causas de su estrés para que ellos mismos puedan buscar alguna forma
de evitarlas en la medida de lo posible. En general se espera que el participante
de estos eventos de entrenamiento continúe utilizando las herramientas
brindadas en el curso para disminuir su estrés cuando se encuentra
en situaciones difíciles. El problema de este planteamiento radica
precisamente en ello, ¿Qué puede hacer la persona para regresar
a un puesto donde la problemática cotidiana lo supera e inhibe la aplicación
de lo recién aprendido ?
Cabe la pregunta ¿Qué porcentaje de las personas que recibieron
el curso, en verdad lo incorporan y lo utilizan en su vida diaria? De hecho,
con cierta perversidad, podría preguntarse si el instructor mismo sigue
sus propias enseñanzas.
Alégale
El implantar cursos contra el manejo de estrés tiene varias limitaciones,
es un paliativo que ataca las consecuencias más que las causas. Y para
lograr un verdadero éxito, lo necesario es atacar al problema desde
sus causas para evitar sus efectos. Los beneficios de los cursos antiestrés
pueden ser poco duraderos, dado que generalmente se concentran sólo
en la persona y no se consideran las condiciones ambientales.
Carlos Contreras, psicólogo social y escritor del libro SWS Survy Salud
Mental, Estrés y trabajo en profesionales de la salud nos comenta que
mucho más allá de los cursos de estrés a los empleados,
las intervenciones tienen que ser orientadas a las empresas, no con las personas
porque esté esfuerzo no tiene impacto a largo plazo.
¿Cuál es tu opinión acerca de los cursos de manejo
del estrés?
Otra de las acciones que la empresa puede ejercer y que deben considerarse
fundamentales, es ofrecer como una prestación contractual el servicio
de apoyo psicológico a sus empleados.
Este apoyo psicológico puede brindarse no sólo como una medida
correctiva sino también como una prevención. Lo cual se consigue
al darle a los trabajadores, el entrenamiento necesario para el adecuado manejo
emocional de las condiciones laborales imperantes. De forma adicional, este
servicio también ofrece la intervención psicológica,
por medio de la cual los empleados pueden entender su situación y buscar
las mejores opciones para solucionar sus problemas.
El psicólogo Octavio Rosas Juárez quien fue director de Asistencia
Empresarial Mexicana, S.C. empresa dedicada al apoyo psicológico de
los trabajadores de diferentes organizaciones, nos comenta que "...el
Programa de Asistencia al Empleado, es una estrategia holística que
permite el desarrollo organizacional a través de un servicio de apoyo
y orientación psicológica para el empleado, cuyo propósito
es mejorar su calidad emocional e incrementar la productividad de la empresa."
Ambas aseveraciones conducen a la idea de planteamientos que desde la organización
y no sólo desde la individualidad provoquen cambios significativos.
Otro caso, por citar más ejemplos, tiene que ver con una de las situaciones
de mayor desgaste al que se enfrentan los empleados de una empresa o institución
laboral: El despido general de empleados.
En
esta terrible circunstancia resultan severamente afectados no únicamente
quienes salen de la organización, sino también quienes se quedan.
Técnicas como el outplacement han probado cierta efectividad al ayudar
a las personas a enfrentar los embates que representa perder un trabajo y
puede brindarles una alternativa que atenúe tanto el impacto emocional
y laboral de quién pierde su empleo como los temores de quienes se
quedan en las organizaciones después de un proceso masivo de cese de
compañeros.
Finalmente, se entiende que las medidas de intervención señaladas
como el servicio psicológico a empleados o el outplacement, son propuestas
que rebasan el ámbito tradicional de los capacitadores, pero que son
no sólo opciones válidas sino en muchos casos indispensables
para atajar la problemática emocional en el trabajo.
Los capacitadores desde una perspectiva más amplia, deben ofrecer soluciones
al problema desde análisis más complejos y desde una magnitud
más real del problema. De esta manera las propuestas de entrenamiento
pueden combinarse con planteamientos de cambio organizacional donde el efecto
sería mucho más efectivo y permanente.
Así, si una organización acepta que la condición actual
de desgaste generalizado afecta sustancialmente el desempeño de sus
empleados y con ello los resultados de su institución en una competencia
global voraz, también deberá aceptar que la atención
y resolución de esta problemática tiene un valor estratégico.
En esta coyuntura, el trabajo de los capacitadores resulta por demás
importante. Sin embargo, debe subrayarse que el éxito de las propuestas
de entrenamiento al respecto, estará en función de qué
los participantes hagan uso de las herramientas en condiciones empresariales
que favorezcan tales esfuerzos de las personas capacitadas.
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